La tasa de interés subió 28 puntos este año y logró captar la atención de muchos ahorristas. Pero el dólar alterno meses de pérdidas con meses de ganancias
La carrera entre las dos inversiones preferidas por los ahorristas minoristas argentinos, el dólar y el depósito a plazo fijo, se mantuvo cabeza a cabeza durante casi todo el año. En un 2022 en el que el Banco Central conducido por Miguel Pesce perdió la reticencia a subir las tasas de interés, acuerdo con el FMI mediante, las colocaciones en pesos arrojaron resultados mejores que el dólar libre durante varios tramos del año. Pero el billete, activo de refugio por excelencia de los argentinos, supo resistir.
Para evaluar el desempeño de las dos opciones se pueden tomar, por un lado, las tasas de interés mínimas que el Banco Central fijó para el plazo fijo tradicional a 30 días, para personas físicas y por hasta $10 millones. Y por el otro, a la cotización del dólar libre en la City porteña tal como la informa a diario Reuters.
Con meses de calma en el principio del año, alterados por la disparada de la divisa en junio y agosto -en un episodio de inestabilidad financiera y cambiaria que desencadenó en la renuncia del ahora exministro de Economía, Martín Guzmán– y un segundo repunte a fin de año, el dólar libre alternó períodos de atraso con subas.
Así, el ejercicio supone dos ahorristas distintos que el 3 de enero de 2022, primer día hábil del año, tomaron decisiones diferentes para ahorrar 100.000 pesos. Uno, colocó un plazo fijo tradicional a tasa regulada y, el otro, compró dólares en el mercado libre (se hizo, al precio de ese día de $206 por unidad, con USD 485,43 y los guardó).
Después de un primer mes que resultó favorable al dólar, ya que el plazo fijo al 37% nominal anual hecho en enero pagó $103.041,10 frente a los $105.097,09 que valían los USD 485 del ejercicio, la carrera se puso más pareja.
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