La noche del sábado en San Lorenzo quedó marcada por un crimen atroz y sorpresivo. Un hombre de 75 años fue asesinado cuando un grupo de personas irrumpieron en su casa, ubicada en Rivadavia al 1300, y comenzaron a disparar. En el ataque, también terminaron hiriendo un adolescente de 13 años.
Fuentes del Fiscalía indicaron que el hecho sucedió pasadas las 20 cuando, según los primeros indicios recabados en la investigación, personas aún no identificadas arribaron al domicilio de las victimas e irrumpieron por la fuerza.
Una vez en el lugar efectuaron disparos de arma de fuego, hiriendo en el brazo a un chico de 13 años identificado como A.S; mientras que Vicente Silvera (75 años) recibió un tiro en la zona abdominal. El chico fue trasladado al Hospital Granaderos a Caballos, quedando internado fuera de peligro; en tanto que Vicente Silvera fue derivado al Hospital Eva Perón de Granadero Baigorria, donde falleció en horas de la madrugada de este domingo a consecuencia heridas recibidas.
Investiga el caso el fiscal en turno, Leandro Lucente, quien dispuso la comisión del gabinete de Agencia de Investigación Criminal (AIC) para inspección ocular de la zona del hecho, pericias fotográficas y toma de testimonios que puedan aportar datos de interés. La Brigada de Homicidios de AIC realiza tareas tendientes a la identificación de agresores y dilucidar la motivación del hecho.
•LEER MÁS: Murió el hombre que había sido baleado en un robo y son 100 los crímenes en el año en Rosario
Rosario: fue a comprar verduras para un asado con amigos y lo mataron en una balacera
Este miércoles por la noche en Rosario, Mauro Villamil fue a comprar verduras para el asado que iba a comer con los amigos del trabajo y se convirtió una víctima fatal de una balacera. Estaba esperando en la verdulería ubicada en Corrientes y Gutiérrez, en el sur de la ciudad, cuando una persona aún no identificada pasó efectuando disparos en ráfaga que terminaron matándolo e hiriendo a tres empleadas.
Según la pesquisa, Mauro Augusto Villamil acababa de realizar compras en la verdulería «La Vieja Esquina», y ni bien salió fue alcanzado por los tiros disparados por un hombre que pasó caminando junto a dos cómplices. El hombre cayó muerto en la vereda, mientras que tres empleadas de la verdulería, de 21, 34 y 50 años, fueron alcanzadas por las balas y quedaron heridas, por lo que fueron trasladadas por la ambulancia del Servicio de Emergencias (Sies) a distintos centros hospitalarios de la zona.
Los médicos constataron que la mayor de las mujeres presenta una herida de arma de fuego en la zona del cuello; mientras que la de 34 resultó herida en la zona lumbar izquierda y la restante en un brazo, por lo que todas quedaron internadas, aunque fuera de peligro.
Los agresores, en tanto, escaparon corriendo tras el ataque y abordaron un auto que los esperaba en las inmediaciones, a bordo del cual abandonaron la zona. Los investigadores tratan de establecer si la balacera que alcanzó también a las viviendas linderas, estaba dirigida al local comercial en el que en ese momento había más de diez clientes, dijeron las fuentes.
“Una tristeza bárbara, ayer nos íbamos a juntar a comer el asado y él era el encargado de comprar todo. Lo único que le faltaba era comprar unos tomates para la ensalada y de ahí se iba para la casa de otro compañero”, relató en el móvil de Radiópolis (Radio 2) Pablo, compañero de trabajo.
El hombre, que este jueves por la mañana estaba de turno en la estación de servicio de 27 de Febrero y Corrientes, donde la víctima trabajaba desde los 18 años, reconoció que estaba esperando terminar la jornada para acercarse a dar un último adiós a su compañero. “Estaba comprando las cosas para la ensalada y lamentablemente pasó lo que viene pasando en esta ciudad de mierda donde van y te balean. Matan a cualquiera, no les importa nada”, se descargó.
Según contó Mauro, el hombre asesinado frente a la verdulería tenía 35 años y hacía dos meses se había casado. “Fue una fiesta hermosa”, recordó el playero de la estación. Además, tenía tres hijos, el más grande de 10 años. Con respecto a la comida que habían organizado, explicó que una vez por mes o cada dos meses se reúnen todos los compañeros de trabajo para distenderse y encontrarse por fuera de la jornada laboral. “Se iba a hacer otro día, pero finalmente quedó para ayer. Uno se cuestiona por qué no lo hizo durante el fin de semana”, deslizó con la voz entrecortada.
“Ahora tratamos de seguir trabajando. Ponerle la mejor cara. Va a costar mucho, pero hay que seguir”, concluyó con tristeza.
Radio Angelica 99.7 Radio Comunitaria 99.7 Angélica – Santa Fe





