La antigua comarca de Coronda entronizó a la Virgen de Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción y a San Jerónimo, el traductor de la biblia, como patronos del pueblo, en junio de 1749. El 30 de agosto de ese año se consolidaba el templo antiguo, el primero que tuvo esta localidad.
Pasó el tiempo y el 29 de setiembre de 1837 se bendecía la Parroquia San Jerónimo, uno de los edificios en funcionamiento más antiguos de la provincia, monumento histórico, y que en ese momento inauguraba Monseñor José de Amenábar, junto con el gobernador Brigadier General Estanislao López y el primer sacerdote oficial del templo: Miguel Vidal.
La nave oeste donde está emplazada la imagen de la Virgen de Nuestra Señora de los Dolores de la cual hoy la feligresía católica se admira y conmueve, se construyó cuando creció la población corondina entre 1945 y 1957 y esa estatua venerable es de 1867 y siempre ha llamado la atención por su parecido con una persona real.
Hoy el templo y la imagen mariana están en el foco de la escena por lo que no menos de 20 personas aseguran haber visto en su interior, y que luego se incrementó en la cantidad porque un grupo de niños de catequesis asegura haber observado lo mismo y en un Rosario auto convocado por la tarde del sábado se agregaban 30 testigos más. Según toda esa gente, derramó lágrimas e incluso le habría hablado a una pequeña.
¿A las puertas de un milagro?
No son pocas las veces en las que ocurrieron hechos similares, con advocaciones marianas que nacieron a partir de “un hecho inexplicable para la ciencia” y que son transformados en milagros por los creyentes, más allá de que desde la misma formalidad de la religión católica, haya que llevar adelante un protocolo para ratificar ese inusual suceso de conexión directa con los depositarios de nuestra fe y creencias. El “ver para creer”y el “creer para ver” se entrelazan como las cuentas de un rosario, y esto ocurre generalmente en épocas donde la desesperanza parece tener controlado el escenario del mundo.
El viernes por la noche fue el inicio de este milagro que tiene a Coronda y a una amplia región, conmocionadas por lo que la razón no puede explicar.
Más de 30 testigos presenciaron las lágrimas de la Virgen.
Una de las testigos fue Natalia Bianchi, quien todavía muy emocionada le contó a El Litoral que “todo ocurrió en la misa de los enfermos y afligidos en la Parroquia, se hace de 20 a 22 horas los primeros viernes de cada mes, allí una de las niñas de unos 8 años fue la primera en percibir las lágrimas que brotaban de los ojos de la Virgen” y agregó que “es más, ella escuchó que alguien le decía ´Espíritu de Dios’, se dio vuelta y no había nadie, en ese sector estaba sola porque sus papás estaban con los curas en la imposición de manos. Empezó a mirar las imágenes y se dio cuenta que salían lágrimas de la Dolorosa”.
Natalia prosiguió: “Emocionada la nena fue a contarle a uno de los curas, nos empezamos a acercar, quedamos 20 de todos los que habían ido a la misa, y la vimos así, miramos y lloramos todos juntos al verla a ella como derramaba lágrimas. Lágrimas reales, nadie armó nada, esto es un milagro, un regalo de Dios. Soy bendecida de poder vivirlo y estar ahí. Nos acercamos y tocamos el manto y estaba mojado, como un pañuelo” y explicó también que “la experiencia nos dio paz a todos. Seguimos muy emocionados todavía. El sábado por la mañana los niños de Catecismo lo vieron también” finalizó entre sollozos esta vecina católica.
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