En la plana mayor de la Casa Rosada consideran que no deben articular mayores políticas para resolver la crisis de empleos que ocurren en el área industrial. “Consideramos que hay otros actores que están en deuda para aliviar la situación de las empresas”, afirman cerca del presidente Javier Milei a Infobae.
La licitación privada que perdió Techint en manos de la compañía india Welspun fue caso testigo de la política aperturista que pregonan desde la Casa Rosada, donde celebraron el resultado no porque haya perdido una compañía argentina, sino porque esta empresa -líder en el sector por décadas- bajó su oferta significativamente luego de que una extranjera ofertara un valor más competitivo.
En el Gobierno dijeron días atrás a este medio que durante este año y los que vienen habrá un período de transición del modelo macroeconómico: de uno más cerrado hacia otro más abierto. “En ese proceso se van a deshacer trabajos improductivos, pero se van a generar nuevos”, marcaron, para reconocer que las políticas actuales no favorecen a las industrias conurbanas, sino a sectores como el agro o los diferentes rubros energéticos.
Es en ese plano que en el entorno mileísta reconocen que habrá incidencia en la tasa de empleo, pero que hay otros actores políticos que deben contribuir a “nivelar la cancha” para que las industrias puedan competir en igualdad de condiciones con, por ejemplo, los países asiáticos.
Cabe mencionar un caso. El ministro Luis Caputo reveló el martes, durante una entrevista televisiva, que estaba dialogando con el sector automotriz para reducir el 2% de aranceles a la exportación que les cobra el Estado Nacional. “Estamos tratándoles de bajar a 0%. ¿Pero vos sabés cuánto les cobran las provincias y municipios? 10 puntos de impuestos”, remató.
Es decir, hay ciertas discusiones que la Casa Rosada podría estar dispuesta a dar para mejorar ciertas condiciones estructurales, pero ninguna que implique una protección sectorizada. “Para que puedan competir con mejores condiciones también tienen que ayudar las provincias y los municipios con sus respectivos cobros de impuestos”, afirman.
Esos son sectores que el oficialismo podría apuntar con cada vez mayor énfasis en la medida que se incrementen los reclamos de los diferentes rubros.
“La presión impositiva de las provincias y que imponen los intendentes está totalmente desatada”, un importante actor del Ministerio de Economía. En tanto, un funcionario de diálogo diario con el Presidente validó esa lectura y dijo que meterán “presión a las cámaras empresariales para que les pidan que ellos hagan su parte”.
Cumbre de Gobernadores con Javier MileiEn el oficialismo contemplan que una de las fases del programa de Gobierno debe darse en el ajuste de las cuentas subnacionales y municipales. Esto se ha logrado dependiendo el caso. A priori, el Estado Nacional disminuyó por diferentes vías las transferencias a los gobernadores: ya sea en las vías directas (como mermando la cantidad de Aportes del Tesoro Nacional -ATN-), como por las indirectas (como la menor inversión en obras públicas o las transferencias de las mismas a las gobernaciones).
La capacidad del Gobierno para forzar a que los jefes provinciales se sigan ajustando se ha acotado en el último tiempo.
El caso ejemplar de esto es lo que sucede alrededor de la reforma laboral: uno de sus artículos contempla la reducción en el cobro del impuesto a las Ganancias para las Sociedades, el cual es coparticipable y en caso de aprobarse podría mermar la cantidad de dinero recibido por las provincias. Pese a que la discusión es más compleja, ese escenario hipotético generó un rechazo de altísima transversalidad entre los gobernadores, lo que podría producir que ese artículo se caiga si es que se mantiene tal y como está.
Es por eso que en la mesa política y económica del Presidente ven un tope en estas cuestiones. Por eso consideran que esto se puede retrotraer si es que La Libertad Avanza asume alguna gobernación el año próximo.
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