La detección de un defecto estructural en una de las columnas de hormigón del nuevo puente Santa Fe–Santo Tomé encendió las luces de alerta en ambas comunidades debido al impacto estratégico que tiene la obra para la conectividad de la región Metropolitana
Ante la preocupación vecinal, la Dirección Provincial de Vialidad intervino rápidamente para llevar calma, asegurando que el problema está bajo monitoreo y no pone en riesgo el proyecto.
El administrador general del organismo, Pablo Seghezzo, minimizó la gravedad del episodio y contextualizó el hallazgo dentro de los márgenes de error habituales en construcciones de gran escala.
“Queremos transmitir tranquilidad. Nosotros ya ejecutamos 130 columnas y hemos encontrado una falla puntual en una de ellas. Mejor hubiera sido que no pase, obviamente, pero son cosas que pueden suceder en una obra de esta magnitud”, argumentó el funcionario.
Un problema de «vibrado» en la superficie
De acuerdo con las precisiones técnicas brindadas por las autoridades, el inconveniente se localizó específicamente en la zona de unión entre el pilote enterrado y el nacimiento de la columna.
Los pilotes, que constituyen la base subterránea de la megaestructura y se hunden entre los 20 y 30 metros de profundidad, fueron sometidos a rigurosos ensayos de carga y resistencia, arrojando resultados óptimos.
“Los pilotes están todos revisados y están bien. La falla está arriba, en la unión con la columna”, diferenció Seghezzo, quien además atribuyó la anomalía a una deficiencia en el proceso de vibrado del hormigón al momento del volcado del material, lo que impidió que la mezcla se distribuyera uniformemente y terminara generando burbujas o vacíos internos.
Dos planes de reparación según la gravedad
Vialidad anticipó que entre este miércoles y el jueves se profundizarán las inspecciones de ingeniería para determinar la densidad del daño y elegir el camino de reparación adecuado:
Opción A (Falla superficial): si el problema es periférico y compromete solo unos pocos centímetros, la solución será ágil. Se limpiará el perímetro, se aplicará un recubrimiento anticorrosivo sobre las armaduras de hierro expuestas, se colocará un puente de adherencia química y se rellenará con hormigón de alta resistencia. La intervención afectaría apenas a medio metro de la columna.
Opción B (Falla interna): si las ecografías del hormigón demuestran que los nidos de abeja o vacíos penetraron el núcleo de la estructura, se procederá a demoler el tramo superior de la columna para volver a moldearla y hormigonarla desde cero. “Incluso en este escenario, no es un proceso complejo porque no tocamos las fundaciones de abajo”, aclaró el titular de Vialidad.
La obra civil no detiene su marcha
A pesar del contratiempo técnico detectado por las auditorías de control, el ritmo de la obra civil no sufrió alteraciones. Desde la Provincia remarcaron que el consorcio de empresas mantiene activos frentes simultáneos en el viaducto central y en las tareas de movimiento de suelo, pavimentación y conectividad vial de los accesos a las ciudades de Santa Fe y Santo Tomé, lo que permite sostener los niveles de certificación y los plazos globales fijados en el contrato.
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