Resultó inadmisible el segundo tiempo que jugó Colón, rifando un partido que lo venía ganando y que lo tenía totalmente controlado. Lo terminó jugando como si fuera un amistoso, sin actitud, sin ganas, ni tampoco ideas. Se dejó arrinconar por un rival limitado como Barracas Central que con muy poco le terminó ganando 2-1.
Por tercer partido consecutivo en condición de visitante, Colón arrancó ganando y lo terminó perdiendo. Antes había sido con Huracán e Instituto, demostrando una alarmante falta de entereza mental para afrontar este tipo de situaciones. Ante la primera adversidad el equipo evidencia que tiene mandíbula de cristal.
Una derrota preocupante que lo deja muy complicado de cara a lo que viene. No solo por el resultado, sino por la forma en la que terminó cayendo, sin mostrar absolutamente nada. Quedan seis fechas para el final y cada partido será determinante para la suerte de Colón.
Desde el arranque Colón buscó ser protagonista y jugar en campo de Barracas Central y lo consiguió. Por lo cual en los primeros minutos se advirtió un dominio sostenido del elenco rojinegro presionando arriba y cuando tenía la pelota la hacía circular con mucho criterio.
El Sabalero imponía las condiciones de juego y el partido se jugaba como lo había planeado Néstor Gorosito. Barracas no encontraba pase y apostaba por los pelotazos y Colón era el que proponía desde la tenencia y la movilidad de sus volantes que desequilibran en la zona media.
Sin generar chances claras, era Colón el que más insinuaba y así fue como llegó al gol. A los 13′ una buena construcción colectiva, y un gran pase de Favio Álvarez dejó a Tomás Galván de frente al arco. Y como había sucedido ante Huracán, el volante sabalero contó con una dosis de fortuna ya que terminó empujando el balón al fondo del arco de una manera poco ortodoxa.
Colón lo ganaba bien, no tanto por generación de situaciones, sino porque dominaba el desarrollo del juego. Le faltaba profundidad pero lo tenía absolutamente controlado a Barracas y además seguía jugando en campo del equipo local. Se mostraba ordenado en defensa y con circuitos futbolísticos en el medio.
Por allí para lograr un gol más a Colón le faltó claridad en el último pase, dado que dispuso de algunas acciones en las que estaba bien perfilado para llegar al arco rival, pero las jugadas se terminaban diluyendo. Ese dominio no se traducía en jugadas de gol, más allá de un débil disparo de Rubén Botta.
Barracas recién generó una chance como para empatar en el segundo minuto de descuento. Y fue realmente muy clara, ya que Mauro Peinipil de frente al arco no logró cabecear bien un centro desde la izquierda y el balón se fue por un costado. No obstante, Colón se fue a los vestuarios ganando el partido de forma justificada.
Sin embargo, en el segundo tiempo Colón no hizo nada de lo que había realizado en la primera etapa y sufrió las consecuencias. Barracas lo fue empujando con más que fútbol y en el terreno del despliegue físico, una vez más el Sabalero terminó cediendo y se desdibujó por completo.
Aún así dispuso de una chance inmejorable para establecer el 2-0. Y es que en una contra Wanchope Ábila de manera poco profesional desperdició de frente al arco, sobrando la jugada y no asistiendo a Eric Meza que picaba solo por derecha. Antes Ignacio Chicco había tapado un disparo de Rodrigo Insúa que se metía en el ángulo.
La sensación después de esa jugada es que Colón había dejado pasar el tren. Y más tarde llegaría el empate a los 16′, en un descuido defensivo de Meza que fue anticipado por arriba y la pelota que le quedó a Alexis Domínguez quien dentro del área y sin oposición remató de forma imperfecta pero de todos modos le alcanzó para vencer a Chicco.
Con el 1-1 el partido estaba para cualquiera, Pipo Gorosito metió tres cambios juntos, sacó a Botta, Ábila y Galván para los ingresos de Jorge Benítez, Santiago Pierotti y Javier Toledo. Pero ninguno de los tres logró aportar algo. Colón apostaba a los pelotazos, ya que había dejado hacía tiempo de jugar por abajo.
Y lo peor llegó a los 35′ cuando en una jugada preparada por Rondina, Barracas Central anotó el segundo gol. En realidad fue un golazo por la concepción y la definición de Carlos Arce quien tomó el balón de aire y con un remate cruzado terminó venciendo la resistencia de Chicco.
No hubo tiempo para más, Colón jamás mostró reacción y se fue resignando mansamente, dejando una imagen penosa. Un partido que se presentaba accesible y que lo desperdició por indolencia de algunos futbolistas y desconcentraciones que le terminaron costando demasiado caro y que lo dejan muy golpeado para lo que viene.
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