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De Cañada de Gómez al cielo de Chubut: cómo se combaten los incendios forestales desde el aire

El cañadense Adrián Fiscarelli es piloto del único helicóptero pesado en el país que trabaja para apagar los incendios forestales que arrasan con bosques nativos de la Patagonia.

La Patagonia no dejó de arder desde que arrancó el verano. Unas 65 mil hectáreas ya fueron afectadas por los incendios en la región, que arrasó bosques nativos, viviendas y hasta áreas protegidas, como el Parque Nacional Los Alerces. A los 30 brigadistas santafesinos que están desde hace diez días en Chubut, se le suma otro especialista en incendios forestales que cubre una tarea tan importante como inusual: pilotar un helicóptero pesado que se usa exclusivamente para este tipo de eventos.

Adrián Fiscarelli lleva 20 años como piloto de helicópteros para el combate de incendios forestales. Oriundo de Cañada de Gómez, asegura que los incendios se vienen tornando cada vez más agresivos, en un fenómeno que define como global.

“Como buen cañadense, soy muy fanático de Sport Club”, asegura Adrián, que se reconoce seguidor del básquet y el rugby, y rememora el equipo que los Celestes formaron en la década de 1980 con Julio Lamas en el banco y con jugadores como Hugo Sconochini y Alejandro Montecchia, ambos campeones olímpicos en Atenas 2004.

Se formó como piloto de avión comercial en Rosario para luego ingresar a la aviación militar. Tras especializarse en el pilotaje helicópteros, decidió profundizar aún más sus conocimientos en el manejo de estas aeronaves en el marco de incendios forestales. Trabajó en eventos de distintas magnitudes en Chile, España y Centroamérica. Ahora, además de pilotar, es instructor de vuelo para pilotos que combaten incendios forestales.

 

Es jefe de pilotos y parte de la tripulación de la empresa AeroGuardian, una empresa que opera helicópteros y aviones que se usan únicamente para trabajar en incendios forestales y ya colaboró en emergencias de Argentina, Estados Unidos, Canadá, Medio Oriente y Europa.

El helicóptero, junto al helibalde que carga hasta 4500 litros de agua.

El helicóptero, junto al helibalde que carga hasta 4500 litros de agua.

La firma fue contratada a través de licitación pública por el gobierno de la provincia de Río Negro que, a su vez, prestó los servicios contratados a Chubut para colaborar en el trabajo contra los incendios en diversos puntos de la provincia, sobre todo en el Parque Nacional Los Alerces, en la zona de las localidades de Cholila, Puerto Patriada y en el área de Villa Lago Rivadavia.

Único en el país

La aeronave es un helicóptero especializado Sikorsky S61N, que será utilizado por el Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales (Splif) de Río Negro por cuatro meses, de acuerdo al contrato, indicaron desde AeroGuardian a La Capital.

Interior del helicóptero Sikorsky S61N, que se usa para los incendios en la Patagonia.

Interior del helicóptero Sikorsky S61N, que se usa para los incendios en la Patagonia.

El helicóptero cuenta con la capacidad de transportar un helibalde con capacidad de hasta 4.500 litros y trasladar hasta 19 brigadistas en un solo viaje.

“Es el único que hay en el país con esas características”, remarca Adrián, que además explicó que los helicópteros destinados al trabajo en incendios forestales se dividen en tres categorías: livianos, medianos y pesados. En este último grupo entra, por sus capacidades, el Sikorsky S61N.

Día de trabajo

A grandes rasgos, hay dos modalidades en el trabajo del cañadense: los días de guardia y los de emergencia declarada, como los que se están desarrollando estas semanas en la Patagonia.

Durante estas últimas jornadas, el trabajo es de sol a sol, con casi diez horas diarias contando los traslados de brigadistas y las cargas y descargas de agua que se puedan hacer sobre las llamas.

El cañadense Adrián Fiscarelli está a cargo del único helicóptero pesado para trabajar en los incendios forestales en la Patagonia.

El cañadense Adrián Fiscarelli está a cargo del único helicóptero pesado para trabajar en los incendios forestales en la Patagonia.

Los días de guardia, toca esperar en la base, ubicada en el cerro Catedral, a la espera de un requerimiento. La espera es en estado de alerta: entre que reciben la llamada, les pasan las coordenadas y llegan al lugar, deben pasar, como máximo, siete minutos.

Trabajo conjunto

El trabajo de Adrián no termina en trasladar a los brigadistas o en cargar y descargar el helibalde con agua en la zona de las llamas. El helicóptero también se usa para alertar a las brigadas en tierra y dar indicaciones sobre qué se ve desde el aire.

El trabajo conjunto entre los equipos de tierra y aire es fundamental. Al respecto, el cañadense explica: “Combatir un incendio se hace con multiplicidad de medios y en trabajo conjunto de equipos por tierra y aéreos. Cuando sacás uno de los dos, se complica el combate”.

Interior del helicóptero Sikorsky S61N, que se usa para los incendios en la Patagonia.

Interior del helicóptero Sikorsky S61N, que se usa para los incendios en la Patagonia.

A la dificultad del terreno, el piloto suma las complicaciones por “condiciones meteorológicas muy adversas”. Las jornadas de fuertes vientos que se fueron desarrollando en la Patagonia provocaron, en ciertas ocasiones, que focos dispersos se propagaran, se juntaran y formaran un “mega incendio” como ocurrió en el Parque Nacional Los Alerces y en Puerto Patriada.

Este miércoles, se registraron lluvias que dejaron un promedio de 40 milímetros acumulados en la zona del incendio, en lo que desde la Administración de Parques Nacionales señalaron, en un comunicado, que se trató de “la primera precipitación significativa desde el 5 de enero”.

Incendios más agresivos

Los incendios en la Patagonia presentan características excepcionales en comparación con otros eventos de este tipo. Adrián comentó que, en esta ocasión, se trata de “incendios de copas” ya que las llamas toman los árboles por completo hasta su parte más alta, algo que le suma dificultad a los trabajos tanto por la manera en la que avanza el fuego como por la agresividad de las llamas.

“Además, esos incendios desprenden pavesas (fragmento de las quemas) que pueden volar entre uno y dos kilómetros hacia adelante y que encienden focos secundarios”, agrega.

Vista panorámica de la ecoaldea, muy cercana a uno de los frentes de incendios que siguen vigentes en Chubut.

Vista panorámica de la ecoaldea, muy cercana a uno de los frentes de incendios que siguen vigentes en Chubut.

Al momento de la charla con este medio, la guardia estaba desactivada por las condiciones climáticas: lluvias y nubes que disminuían la visibilidad para volar. Pero ni bien mejoran las condiciones, el piloto asegura que se retoma la guardia activa y estarán “pendientes del fuego, al lado del helicóptero” y listos para salir desde la base, que está en el cerro Catedral, en Bariloche.

>> Leer más: Incendios en Chubut: cómo fue el trabajo de los brigadistas de Santa Fe para controlar el fuego

Y resalta: “Hace 20 años que estoy en la lucha contra incendios y, en los últimos 12 o 13 años, variaron mucho en su comportamiento. Son mucho más agresivos y la velocidad de propagación aumentó mucho. Es algo global: Turquía, Alemania, Chipre, España o Chile, los incendios son muy parecidos en la manera que tiene el fuego de avanzar”.

El piloto remarca que esos cambios obligaron a modificar el accionar contra los incendios: “Hace 15 años, usábamos helicópteros de pequeño porte. Hoy se usan helicópteros que cuadruplican o quintuplican su capacidad. La evolución no fue sólo de las aeronaves sino también del material, la cantidad de brigadistas y el entrenamiento”.

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