Los precios del petróleo registraron el jueves una fuerte suba mientras las bolsas caían en Estados Unidos y Europa, en el sexto día de la guerra que sacude a Medio Oriente y genera preocupación en los mercados financieros globales por su impacto inflacionario.
El barril de West Texas Intermediate (WTI), referencia del crudo estadounidense, subía alrededor de un 7% hacia las 15.30 GMT y alcanzaba los 79 dólares, su nivel más alto en más de un año. En paralelo, el barril de Brent del Mar del Norte, referencia internacional, avanzaba hasta los 85 dólares. Desde el viernes pasado, antes del inicio del conflicto, el Brent acumula un alza superior al 16%.
La presión sobre los precios se intensificó después de que Irán lanzara una nueva oleada de ataques contra Israel, bases estadounidenses y otros países de la región, lo que alimentó temores sobre posibles interrupciones prolongadas en la producción y el transporte de petróleo y gas natural.
Teherán también informó haber atacado con un misil a un petrolero en el Golfo, provocando un incendio en la embarcación, aunque el episodio no había sido confirmado de manera independiente al cierre de esta nota.
En el centro de la tensión se encuentra el estrecho de Ormuz, una angosta vía marítima frente a las costas iraníes por la que transita aproximadamente una quinta parte del petróleo que se comercializa en el mundo. Según la firma de inteligencia energética Kpler, el tránsito de petroleros por ese paso cayó un 90% respecto de la semana anterior tras el inicio del conflicto.
El impacto también comenzó a reflejarse en los combustibles en Estados Unidos. El precio promedio del galón de nafta subió un 9% en una semana, de 2,98 a 3,25 dólares, según datos del club automovilístico AAA.
Las bolsas reaccionaron con retrocesos. En Nueva York, el índice S&P 500 cedía un 0,6% en las primeras horas de la sesión, mientras el Dow Jones caía 645 puntos, equivalente a un 1,3%. El Nasdaq retrocedía un 0,3%.
En Europa, el CAC 40 de París bajaba un 1,1% y el DAX de Alemania perdía un 1,2%. Entre las empresas más afectadas se encontraban las aerolíneas: las acciones de American Airlines, United Airlines y Delta Air Lines caían cerca de un 5,7% cada una, golpeadas por el encarecimiento del combustible y la paralización del tráfico aéreo en Medio Oriente, donde cientos de miles de pasajeros permanecen varados.
En el mercado de deuda, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense también subían. El bono a 10 años alcanzaba el 4,13%, frente al 4,09% del miércoles y el 3,97% registrado antes del inicio de la guerra, reflejando una mayor expectativa de inflación.
«Si los precios del petróleo escalan, por ejemplo hasta los 100 dólares el barril, y se mantienen ahí, podría ser demasiado para que la economía global lo soporte», advirtió a la agencia AP Scott Wren, estratega del Wells Fargo Investment Institute. No obstante, el analista señaló que el escenario más probable es un período relativamente breve de mayor aversión al riesgo antes de que los inversores comiencen a anticipar un eventual cese de hostilidades.
En paralelo, China pidió a sus principales refinerías suspender las exportaciones de diésel y gasolina ante el temor a una escasez de suministros, según un reporte de Bloomberg. La naviera danesa Maersk, por su parte, anunció la suspensión de reservas de carga en el Golfo hasta nuevo aviso.
A contramano de las plazas occidentales, los mercados asiáticos cerraron con subas. El índice Kospi de Corea del Sur rebotó un 9,6%, recuperando gran parte del desplome del 12,1% registrado el miércoles, mientras la bolsa de Tokio avanzó cerca de un 2%.
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