Aspera, tensa y con un contratiempo inesperado. Así comenzó la Convención Constituyente que en los próximos dos meses tienen la misión de reescribir y modernizar la Constitución santafesina después de 63 años. Los convencionales llegaron a este histórico momento sin siquiera haber acordado el reglamento de funcionamiento. De hecho, hasta el mediodía de este lunes no lo hicieron: después de asumir y elegir a las autoridades del cuerpo pasaron a un cuarto intermedio con el fin de dar tiempo a que los presidentes de bloque, reunidos en comisión de Labor Parlamentaria, lleguen a un consenso que seguro no conformará a todos.
Justamente los desacuerdos demoraron el inicio de la sesión, originalmente prevista para las 10. Pero además hubo otro ingrediente que complicó las cosas: Alejandra Locomotora Oliveras, convencional por el Frente de la Esperanza, tuvo un ACV y debió ser internada en el Hospital Cullen de Santa Fe, donde permanecía en terapia intensiva. Entre una cosa y otra recién a las 11.45 estuvieron 68 de los 69 convencionales sentados en sus bancas.
La tensión entre el oficialismo y oposición, alimentada por la falta de acuerdo en las negociaciones previas que se estiraron sin resolución hasta más no poder, se notó en el ingreso de los convencionales a la Legislatura. Allí, cada uno se ciñó a su librito. El gobernador Maximiliano Pullaro, con entusiasmo, dijo que esta nueva Constitución será del consenso y «del pueblo de la invencible provincia de Santa Fe». Juan Monteverde que el oficialismo «quiere imponer su mayoría» y que así lo que terminará saliendo no es una Carta Magna del conjunto sino de Unidos, lo que «va a separar aún más a la gente de.la política». El libertaron Nicolás Mayoraz avisó que insistirá con eliminar el Senado aunque eso no esté incluidos en la ley de necesidad de la reforma y reclamó que todos los artículos se deben aprobar por los dos tercios de los votos y Amalia Granata sostuvo el gobierno provincial está convirtiendo este proceso en «un circo» con el único objetivo de conseguir la reelección del actual mandatario.
Ese tono confrontativo de la oposición se profundizó en el recinto, aunque con un silencio que acaso evidencie quiénes pueden ser más proclives a sellar acuerdos con el oficialismo: el de los senador justicialistas aliados a Juan Monteverde en Más para Santa Fe, un bloque que se sostiene en un acuerdo que muestra algunos signos de fragilidad, y Activemos, la bancada del senador nacional Marcelo Lewandowski.
El tono crítico de Monteverde y La Libertad Avanza, obviamente con posturas y motivos distintos, no los llevó a patear el tablero como hizo Amalia Granata. Muy por el contrario, tanto Más para Santa Fe como los mileístas se integraron a la conducción de la Convención, que quedó conformada de la siguiente manera: el radical Felipe Mihclig como presidente, el peronista Diego Giuliano como vicepresidente primero, el libertario Marcos Peyrano como vice segundo y la socialista Daiana Gallo Ambrosis como vice tercera.
Este último lugar podría haber sido para Somos Vida, pero quedó claro que la estrategia de Granata es romper todo lo que se pueda romper, al punto que no solo no votó a Michlig sino que además lo denunció por corrupción y por ampararse en los fueros para no ser juzgado por irregularidades de cuando fue jefe comunal de Ambrosetti.
En recinto, el senador radical fue defendido por Lucía Masneri, que llevó la documentación que demuestra que fue sobreseído en esa causa y el propio Michlig respondió luego de la sesión: «Estoy con toda la tranquilidad y ya demostramos que fui sobreseído. Pero por sobre todo acá hay dos dos posiciones: están aquellos que vienen a hacer show y a encarajinar la cuestión tratando de que no salga la reforma de la Constitución, y estamos la inmensa mayoría que queremos la mejor Constitución, la más moderna para los santafesinos y que vamos a trabajar para ello».
Pero no fue ese el único momento en que Granata mostró su voluntad de convertirse en la opositora más estridente de la Convención. Volvió a impugnar de la ahora convaleciente Oliveras como convencional y también cuestionó, al igual que su compañero de bloque Emiliano Peralta, que Pullaro haya pronunciado un discurso en el inicio de la sesión.
“Hay que mirar al futuro, no detenernos en cuestiones menores, en chicanas, y espero que sea una Convención donde no haya agravios, donde nos respetemos y el pensamiento y la palabra del otro, y demostremos que en Santa Fe somos diferentes. A veces vemos en el orden nacional que se dicen cosas irreconciliables y no queremos eso para nuestra provincia. Y si a uno lo agreden pondremos la otra mejilla y seguiremos adelante”, había dicho el mandatario provincial.
De todos modos, no fue la única que cuestionó que hablara desde el estrado, inagurando la Convención: también desde el peronismo señalaron que el gobernador tiene que entender que es un convencional más.
La idea de que el comportamiento de Unidos no es democrático y no quiere negociar sino imponer sobrevoló también las intervenciones de los dos convencionales más críticos de Más para Santa Fe: Monteverde y Lucila De Ponti.
MIentras la diputada provincial acusó al oficialismo de partidizar la Convención al permitirle a Pullaro jurar por la memoria de Raúl Alfonsín cuando que a ella le dijeron que no podía hacerlo por Juan Domingo y Eva Perón -cosa que finalmente concretó-, Monteverde, antes del cuarto intermedio, pronunció un encendido discurso en el que sostuvo que el gobernador solo busca la reelección y que «como ya lo consiguió» le pide que «ceda en todo el resto» para que ahora los otros sectores puedan hacer su aporte a la reforma constitucional. «Para que esta Constitución tenga la legitimidad del ciento por ciento de la ciudadanía y no del 30 por ciento que lo votó a usted». Pullaro, sentado exactamente adelante de él, lo miró fijamente durante la alocución, en uno de los momentos más llamativos y fuertes de la jornada.
El tono confrontativo de la diputada y el concejal rosarino no era compartido por la mayoría de los integrantes del bloque Más para Santa Fe, que no hablaron y que parecen mucho más dispuestos a negociar con el oficialismo.
Esto quedaba en evidencia en la distribución de los espacios de poder dentro de la Convención. Monteverde pretendía quedarse con la presidencia de la comisión de Autonomía y Régimen Municipal, un lugar estratégico para alguien que, como él, pretende ser candidato a intendente en 2027. Pero Unidos no cedió y le ofreció la de Derechos y Garantías.
Finalmente, no ocupará ninguna de las dos. Más para Santa Fe aceptó la presidencia de la segunda, aunque faltaba definir el nombre, y se quedará también con la vicepresidencia de la Autonomía, cuya presidenta será la concejala de Reconquista Katia Passarino y deliberará en Rosario.
Justamente la integración de las comisiones es lo que se definía durante la tarde. Se sabe que La Libertad Avanza presidirá la de Poderes y el socialista Joaquín Blanco, un dirigente que fue clave en la elaboración de la ley de necesidad de la reforma constitucional, la estratégica comisión redactora.
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