En pleno centro de Rosario se vivió este lunes a la mañana una situación particular. Inédita. En la misma cuadra, en Paraguay al 1200 hay dos escuelas, la secundaria N°411 Leónidas Gambartes y la primaria Nº 60 «Mariano Moreno», que cerraron sus puertas por amenazas, que llegaron al teléfono de una directiva.
“Cierren la escuela porque vamos a matar a un chico”, señalaba el mensaje. Si no hubiera un contexto marcado por la violencia narco, podría pensarse que es una clásica travesura inoportuna de algún alumno. El problema es que todo puede ser posible, porque la semana pasada hubo colegios baleados. En la misma cuadra donde están ubicadas las dos escuelas hay una fábrica de pastas, que se llama Morano, que tiene un patrullero de custodia en la puerta, porque los dueños fueron blanco de extorsiones por WhatsApp.
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Decidieron cerrar durante 15 días ante el temor de que el local fuera baleado porque se habían negado a pagar. Reabrieron, con una custodia policial, porque no podían pagarle el sueldo a los empleados. Las dos escuelas y el local de la fábrica de pastas están a solo unos metros de la seccional 2º, una de las más importantes del centro de Rosario.
Los directivos de la escuela Leónidas Gambartes pidieron avisar anoche a los alumnos y padres que se iban a suspender las clases. La amenaza llegó al teléfono de la directora, que luego llamó al 911 y realizó la denuncia en la seccional 2º, como le recomendaron los funcionarios de la fiscalía especializada en Balaceras. La escuela Nº 60 Mariano Moreno que está en la misma cuadra también decidió cerrar. Pero los directivos no lograron avisar a los padres y madres. El fastidio era generalizado. Porque los chicos debían retornar a su casa.
Como publicó AIRE el sábado, desde la semana pasada empezó a imponerse una especie de campaña para generar pánico, focalizada en las escuelas. Si alguien quiere gestar terror nada mejor que una escuela. El mensaje intimidatorio se multiplica en segundos a centenares de familias. Por ejemplo, en el colegio Leónidas Gambartes concurren 270 alumnos. Este martes el gremio de Amsafé realizará una nueva movilización para exigir seguridad y repudiar la violencia.
En la unidad especializada de Balaceras del MPA dividieron la investigación en dos planos, según contaron fuentes judiciales. Una se centra en ataques a balazos contra escuelas, donde, incluso, se dejaron mensajes intimidatorios. Y otra sobre las amenazas telefónicas, sin acciones concretas. Sospechan que sobre los atentados se empezó a expandir una ola de amenazas que no estaría en manos de grupos mafiosos. El problema es que en este contexto violento recrudece el temor a un posible ataque.
Desde el sábado de la semana pasada había comenzado una campaña de viralización de mensajes falsos en el barrio La Cerámica, en el norte de Rosario. Esto se trasladó luego a toda la ciudad. Los vecinos de la zona norte creían en el flyer que les entraba en los teléfonos, que hablaba de que los crímenes de dos chicos de 13 y 14 años se debía a una decisión de un grupo narco de la zona de empezar a matar al voleo hasta que apareciera un cargamento de 10 kilos de cocaína que había sido mejicaneado.
Todo era mentira. El domingo a la noche un grupo de vecinos salió a cercar el barrio con piquetes. Instalaron ramas y quemaron cubiertas ante el temor, según afirmaban, de que los narcos volvieran a matar dentro del barrio. Lanzaron piedras a los patrulleros. Irradiaron más terror en el barrio.
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