Las importaciones de bienes en Argentina se acercaron durante 2025 al máximo nivel histórico registrado en 2022 y podrían triplicar el promedio de la década de los noventa, en el marco de un proceso de cambios regulatorios y apertura al comercio internacional. Hasta noviembre, el volumen importado alcanzó USD 70.235 millones, lo que representó un crecimiento interanual del 27%.
Para lograr el récord de la serie, en diciembre los bienes importados tendrían que superar los USD 10.000 millones ya que, en 2022, el total del valor de los productos que ingresaron al país ascendió a USD 81.522 millones. Sin embargo, los USD 70.235 millones acumulados hasta el undécimo mes del año contrastan fuertemente contra los USD 60.775 millones de 2024 y podrían ocupar el segundo lugar en las mediciones históricas.
Un informe de la consultora Abeceb atribuye el salto importador a transformaciones en la economía argentina que incluyen una mayor integración global –destacando el papel del Mercosur–, cadenas productivas más extensas y un mercado interno más robusto que décadas atrás. Entre las causas inmediatas figuran la normalización de las reglas comerciales, la reapertura del acceso al financiamiento, la recuperación de stocks y la eliminación de restricciones cuantitativas –como el régimen SIRA y los cupos–, lo que permitió una aceleración del flujo importador tras años de compresión forzada por escasez de divisas.
Natacha Izquierdo, directora de Operaciones de dicha consultora, explicó que la “liberalización paulatina del mercado cambiario, la consolidación fiscal y la eliminación de la mayoría de las trabas reconfiguraron los incentivos al comercio exterior”. Este nuevo escenario propició un “desacople transitorio” entre importaciones y producción local, característico de una etapa de recomposición tras años de distorsión, marcó.
El año estuvo marcado por una transformación en la estructura de las compras al exterior, con una mayor presencia de bienes finales, en particular de consumo. A la vez, los bienes intermedios crecieron 6,2% interanual, las piezas y accesorios para bienes de capital subieron 17,4%, mientras que las compras externas de vehículos se incrementaron 109%, los bienes de consumo avanzaron 58,3% y los bienes de capital, 55,6%. Así, los bienes finales llegaron a representar cerca del 15% del total importado, su participación más alta desde inicios de siglo y apenas dos puntos porcentuales por debajo del promedio de los 90.
Desindustrialización ante la ola importadora
Según el Observatorio PyME, el porcentaje de empresas que reemplazaron producción nacional por productos importados casi se duplicó en 2025 –10,1% frente a 5,3% a comienzos de año–, mientras que aquellas que sustituyeron insumos locales por importaciones subieron a 22,1%. Sectores como la metalmecánica, química, caucho y plástico manifestaron los mayores porcentajes de sustitución (28,4% y 29,2% respectivamente).
El fenómeno del comercio electrónico transfronterizo, impulsado por plataformas como Shein y Temu, también se consolidó en 2025 como un motor del nuevo patrón importador. El canal courier o “puerta a puerta” fue el de mayor dinamismo, habilitando un acceso ampliado a la oferta internacional con variedad y precios competitivos.
Según Abeceb, este esquema aportó importaciones por USD 789 millones –el 1,1% del total y 7,5% en bienes de consumo–, mostrando el mayor ritmo de crecimiento interanual (+291,8%) y duplicando su peso frente a años previos. Aunque su participación en el producto sigue siendo baja, el canal destaca como la vía más dinámica del año.
El impacto sectorial de este fenómeno fue especialmente notorio en los rubros de indumentaria, calzado, electrónicos livianos y artículos para el hogar, donde el courier generó mayor competencia externa y planteó retos regulatorios, fiscales y productivos. Para los consumidores, el beneficio directo se tradujo en mayor variedad y precios más bajos.
Radio Angelica 99.7 Radio Comunitaria 99.7 Angélica – Santa Fe



