Cinco bebés murieron y ocho lograron sobrevivir, víctimas de un presunto ataque llevado a cabo por una enfermera en el Hospital Neonatal de Córdoba. Esa presunción fue confirmada por el fiscal que instruye la causa, Raúl Garzón, quien el 7 de noviembre pasado dictó la prisión preventiva a la enfermera Brenda Agüero y la imputó por 13 casos: en cinco por homicidio calificado por procedimiento insidioso reiterado y en ocho, de tentativa.
Queda por resolver todavía qué responsabilidad les cabe a todos los que sabían la conexión de los hechos pero no hicieron nada para evitarlos.
Queda por resolver todavía qué responsabilidad les cabe a todos los que sabían la conexión de los hechos pero no hicieron nada para evitarlos.
En su resolución, Garzón presenta la información que, a su entender, prueba con convicción suficiente tanto la existencia de los hechos como la participación penalmente responsable de la imputada Agüero. En dos meses, casi 200 testigos se presentaron a declarar, en una causa que ya supera los 17 cuerpos. Muchos testigos fueron más de una vez.
Las pruebas reunidas son indiciarias, es decir, no hay nadie que pueda declarar que la vio cometer el delito, pero hay datos y testimonios que permitirían –según la Fiscalía– probar los hechos.
Garzón presentó ocho indicios que, a su entender, acreditan la autoría de Agüero en los 13 casos. De Angeline Rojas y Melody Molina cuenta con autopsias judiciales, que concluyen que la causa eficiente de la muerte de ambas “fue paro cardíaco debido a una bradicardia extrema por hiperpotasemia”.
El fiscal concluye que lo que pasó entre el 18 de marzo y el 6 de junio no fue mala praxis ni una confusión de ampollas. Encontró un patrón común en todos los casos, detectó en qué lugar cometió esos ataques y cómo habría procedido para hacerlo. Cuenta con las autopsias, informes médicos que analizaron las historias clínicas de punta a punta, planilla de asistencia y de servicios del Neonatal y las sospechas de muchos de sus colegas que, al ser citados para brindar testimonio, dieron detalles de lo que pasaba. Muchos reconocieron haber sospechado mientras se sucedían los hechos y otros admitieron que ahora lograron conectarlos.
Brenda negó los hechos en su primera declaratoria. Este lunes, dado que le ampliaron los cargos, se presentará otra vez ante Garzón.
Indicios
En el expediente se describen exhaustivamente ocho indicios que probarían la autoría de Brenda. Aunque mucho ya fue anticipado por este diario, la concatenación de todos aportan una solidez tan asombrosa como escalofriante.
Indicio de presencia. En el caso de Angeline Rojas, Brenda Agüero marcó asistencia entre las 6.20 y las 14.22 del 6 de junio. Luego del parto, que fue a las 10.44, la mamá de Angeline es llevada a la sala de recuperación junto a su pareja. Brenda, enfermera de obstetricia, asiste a la parturienta, pero en un momento toma la beba de los brazos del padre sin darle motivo alguno. Entre las 11 y 11.30, según el fiscal, en “plena consciencia y conocimiento de causarle la muerte a la recién nacida, aprovechando un momento en que nadie observaba su obrar, ocultando materialmente su acto, habría procedido a suministrarle (…) dosis de potasio no compatibles con la vida”. Brenda reconoce haber estado a solas con los papás de Angeline en esa sala y para el fiscal esa admisión es clave porque habría actuado en ese momento.
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