Ante el próximo cambio de gabinete de ministros, el presidente de Argentina, Javier Milei, decidió imponer en el cargo de ministro de Defensa a un oficial del Ejército Argentino por primera vez en cuatro décadas de democracia: el Teniente General y actual jefe del Ejército, Carlos Alberto Presti. Oficial de Infantería, con aptitud de Comando y que mantuvo en casi toda su carrera destinos plenamente operativos y claves, como la Compañía de Comandos 601, el Regimiento de Asalto Aéreo y la IV Brigada Aerotransportada, asumirá el cargo el próximo 10 de diciembre.
Organizaciones de izquierda han anunciado actos en contra del gobierno a raíz de esta decisión. El Teniente General Presti deberá lidiar desde el mes que viene con una serie extensa de problemas en las Fuerzas Armadas Argentinas: escasos salarios, una obra social en crisis y problemas económicos inmensos. La jugada política de Milei sorprendió a todos los actores del escenario y es la comidilla del momento. (Luis Piñeiro)
Al elegir a Presti, la gestión profundiza una visión que revaloriza a las Fuerzas Armadas y se aparta de las políticas de derechos humanos impulsadas entre 2003 y 2023, especialmente las enfocadas en el juzgamiento de los crímenes de la dictadura, la revisión del accionar militar y la construcción de una narrativa estatal basada en memoria, verdad y justicia.
De acuerdo con el ministro, la llegada del primer uniformado en ocupar la cartera desde el retorno democrático profundiza la línea que él mismo defendió: “En diciembre rompíamos también con una tradición: era poner civiles al frente de la Secretaría de Asuntos Militares. Yo designaba al que había sido jefe del Ejército, Claudio Pasqualini, y luego al coronel Rosa Garay. Esto va en ese mismo sentido”, afirmó en A 24, al señalar que su reemplazante “va a tener una gestión exitosa”.
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