El estremecedor caso de Pablo Rodríguez Laurta, detenido tras una intensa búsqueda internacional, sigue revelando detalles sobre su plan criminal.
Según confirmó el ministro de Seguridad de Entre Ríos, Néstor Roncaglia, el recorrido del femicida tenía tres etapas meticulosamente calculadas: cruzar ilegalmente desde Uruguay, atacar en Córdoba y uno de sus destinos era Rafaela.
Laurta, de 39 años, inició su preparación a comienzos de octubre. Alquiló una cabaña en Salto y durante diez días practicó el uso de un kayak. Su objetivo era cruzar el río Uruguay sin pasar por los puestos migratorios, evadiendo así las alertas por las denuncias previas de violencia de género y la orden de restricción que le prohibía acercarse a su expareja, Luna Giardina.
Cruzó de madrugada y escondió la embarcación en un monte de Puerto Yeruá, ya en territorio argentino. Desde allí inició un recorrido clandestino cuyo destino inicial era Rafaela, aunque luego desvió su itinerario hacia Córdoba, donde finalmente concretó los asesinatos.
El vínculo con Rafaela: el viaje inconcluso del chofer
La conexión entre el caso y Rafaela surge del trayecto que Laurta organizó dentro del país. De acuerdo con la investigación, contactó a Martín Palacios, un chofer de aplicación con quien ya había viajado anteriormente, y le encargó un traslado desde Concordia hasta Rafaela. El dato fue confirmado por la Policía entrerriana.
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El miércoles 8 de octubre, Palacios lo recogió en Concordia. Las cámaras registraron su paso por el Puente Victoria, pero la señal del celular del conductor se perdió minutos después. Nunca llegó a destino.
“Estamos convencidos de que lo mató para que no pudiera reconocerlo luego”, explicó Roncaglia.
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Días más tarde, un cuerpo desmembrado hallado en un campo entrerriano —sin cabeza ni manos— fue identificado con un 99% de coincidencia genética como el del chofer desaparecido.
El doble femicidio que conmocionó al país
Tras asesinar al conductor, Laurta viajó a Villa Serrana, en el noroeste de Córdoba, donde atacó a Luna Giardina (26) y a su madre, Zoraida Mariel Zamudio (54). Ambas habían denunciado reiteradas veces las amenazas y hostigamientos del agresor. “Tengo que estar atenta”, había dicho Luna a una vecina en un mensaje previo al crimen.
El vehículo que utilizó apareció incendiado en Villa Retiro, al norte de Córdoba, y las cámaras de seguridad fueron clave para reconstruir el itinerario que lo llevó a ser finalmente detenido.
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La detención en Gualeguaychú y las pruebas clave
El operativo conjunto entre Córdoba, Entre Ríos y Santa Fe culminó en un hotel de Gualeguaychú, donde Laurta fue arrestado mientras desayunaba con su hijo de 5 años, a quien pretendía cruzar ilegalmente a Uruguay.
En su poder encontraron:
- La billetera del chofer asesinado.
- Cinco teléfonos celulares, aún en análisis.
- Un arma cargada con una bala en la recámara.
Los investigadores lo definieron como una “mente criminal metódica”, capaz de planificar rutas, tiempos y posibles fugas con precisión quirúrgica.
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