La muerte de Ángel Nicolás López, el nene de 4 años que perdió la vida en Comodoro Rivadavia, continúa generando conmoción y abre interrogantes cada vez más graves en el marco de la investigación judicial.
El dato más alarmante surgió de la autopsia: el menor presentaba lesiones internas en la cabeza, un hallazgo que refuerza la hipótesis de una muerte violenta y que cambió el rumbo de la causa.
El hecho ocurrió el domingo 5 de abril, cuando el niño se descompensó en la vivienda de su madre y fue trasladado de urgencia al hospital regional. Ingresó en paro cardiorrespiratorio y falleció horas después.
A partir de allí, intervino el Ministerio Público Fiscal, que ordenó una serie de peritajes para determinar qué ocurrió en las horas previas.
Denuncias que agravan el caso
En medio del dolor, la madrastra del niño, Lorena Andrade, realizó duras acusaciones que profundizan el impacto del caso. “A Ángel lo sacaron de un lugar donde estaba bien para llevarlo a un lugar de tortura. A Ángel lo mataron”, afirmó.
Según su relato, el niño había sido criado por su padre y ella durante años, ya que la madre biológica habría estado ausente. La revinculación comenzó en noviembre y, tras un proceso judicial, la tenencia fue restituida a la madre a comienzos de 2025.
Andrade sostuvo que el menor tenía miedo y que presentaba signos de maltrato, incluso visibles cuando asistía al jardín, situaciones que —según denunció— no fueron debidamente reportadas.
Señalamientos y responsabilidades
La madrastra también apuntó contra la pareja de la madre, a quien señaló como responsable del cuidado cotidiano del niño, y sugirió que podría haber estado involucrado en los presuntos malos tratos.
“El nene salió muerto de esa casa”, expresó, visiblemente afectada.
Además, cuestionó la decisión judicial que permitió la restitución del menor, pese a su resistencia, y habló de posibles responsabilidades compartidas en el desenlace.
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