El marcado descenso en la cantidad de nacimientos en la ciudad de Santa Fe y en el resto del país comenzó a generar cambios y replanteos en el funcionamiento de clínicas y sanatorios privados, especialmente en áreas sensibles y de alta complejidad como las unidades de neonatología.
Así lo reconoció Carlos Abraham, presidente de la Asociación de Clínicas y Sanatorios de Santa Fe, durante una entrevista en LT10, donde advirtió que en los últimos años se produjo una fuerte baja en la natalidad y que el impacto ya comienza a sentirse en el sistema sanitario privado.
“En los últimos dos o tres años la caída es del 30 o 40%. Parece poco, pero es importante en el número absoluto de nacimientos”, explicó Abraham.
Si bien aclaró que los servicios de parto y cesárea continúan funcionando con normalidad, sostuvo que el problema aparece en las áreas de atención intensiva neonatal, donde la disminución de pacientes provoca una fuerte capacidad ociosa y obliga a analizar posibles reestructuraciones.
El impacto en las áreas de neonatología
Según explicó el referente del sector privado, las unidades de neonatología requieren una estructura compleja y costosa, tanto en equipamiento como en recursos humanos especializados.
“Son servicios que deben funcionar las 24 horas, los siete días de la semana, con médicos, enfermeros y tecnología específica. Tener uno, dos o diez pacientes implica prácticamente el mismo costo operativo”, señaló.
Abraham remarcó que la situación no implica el cierre inmediato de servicios en Santa Fe, aunque reconoció que algunos sanatorios comenzaron a revisar cómo reorganizar las prestaciones ante un escenario que parece consolidarse.
“Lo que se está pensando es cómo readecuar los servicios si esta tendencia continúa, algo que probablemente ocurra”, indicó.
Una tendencia que ya se observa en Buenos Aires
La discusión tomó fuerza luego de conocerse que una importante clínica privada de Buenos Aires decidió cerrar su servicio de maternidad y neonatología, situación que encendió alertas en todo el país.
Sin embargo, Abraham aclaró que en muchos casos no se trata de cierres definitivos, sino de una “reperfilación” de prestaciones médicas según la demanda y la capacidad de cada institución.
“Hay sanatorios que nunca tuvieron maternidad y otros que sí. Ahora todos están revisando el mercado y evaluando qué hacer”, sostuvo.
El desafío de mantener personal altamente especializado
Uno de los puntos más delicados que enfrenta el sector es la continuidad de profesionales altamente capacitados en áreas críticas.
Las terapias neonatales requieren médicos especialistas y personal de enfermería con formación específica, algo difícil de reemplazar si un servicio deja de funcionar.
“Desarmar un servicio de este nivel tiene riesgos y costos importantes. Siempre hay que garantizar la mejor medicina posible con las capacidades de cada institución”, afirmó Abraham.
Cómo podría reorganizarse la atención
Entre las alternativas que analiza el sector aparece la posibilidad de concentrar los nacimientos complejos y la atención neonatal intensiva en determinados centros con mayor infraestructura.
Esto implicaría que algunos bebés prematuros o con complicaciones sean derivados o que ciertos embarazos de riesgo directamente se atiendan en sanatorios con unidades especializadas.
No obstante, Abraham reconoció que muchas familias valoran contar con una terapia neonatal dentro de la misma institución donde nace el bebé, por lo que cualquier modificación deberá evaluarse cuidadosamente.
La situación de las obras sociales y la salud privada
Durante la entrevista, el presidente de la Asociación de Clínicas y Sanatorios también se refirió a la actualidad del sistema de salud privado y aseguró que, en líneas generales, no atraviesa una crisis financiera grave.
“Hay una puja permanente porque nunca alcanza, pero no diría que tenemos una crisis”, expresó.
Sí reconoció problemas en algunas obras sociales y en organismos nacionales como el PAMI, donde señaló dificultades recurrentes en la prestación de servicios.
Al mismo tiempo, destacó el funcionamiento del sistema público provincial y sostuvo que la salud pública santafesina “funciona bien dentro de lo que se puede hacer”.
“La salud pública de Santa Fe es buena y el Iapos está funcionando normalmente, con negociaciones permanentes pero en sintonía para brindar la mejor atención posible”, concluyó.
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