El impacto de un jingle marcó el inicio de una de las trayectorias empresariales más singulares en la industria de los aromatizantes en Argentina. Cristian Iuliano fundó en 2010 Saphirus, una empresa familiar que se consolidó en el sector con una estrategia centrada en el volumen, la eficiencia operativa y la independencia de los grandes supermercados. El empresario contó durante una visita a su compañía organizada por el podcast “La Fábrica” alcanzó un récord de ventas en abril, expandió su planta y sumó alianzas internacionales, en un contexto donde la competencia de las importaciones no afecta su negocio.
La historia de Saphirus se remonta a un pequeño garage, donde Iuliano comenzó la producción con recursos limitados y una apuesta firme por diferenciarse en un segmento dominado por marcas históricas. El nombre elegido evoca el zafiro, símbolo de distinción, y la marca se instaló en la memoria colectiva a través de un jingle que superó la potencia del propio logo, según reconoce el fundador.
En sus primeros años, la firma operó en una planta de Vicente López que había pertenecido a Colorín. El espacio resultó insuficiente para sostener la demanda, lo que obligó a tercerizar parte de la elaboración. Este esquema persistió hasta que Saphirus logró mudarse a un predio de 33.000 metros cuadrados sobre la Avenida Constituyentes, también en Vicente López. Allí, la compañía está finalizando la instalación de una planta de aerosoles que promete transformar el proceso industrial al sumar producción propia en ese segmento.
El crecimiento de ventas exigió una reorganización del trabajo. La empresa extendió los turnos de 12 a 15 horas diarias, con equipos que se superponen en los horarios para mantener el ritmo de las operaciones. Saphirus emplea a unos 350 trabajadores, aunque la cifra podría incrementarse cuando la nueva línea de aerosoles comience a funcionar plenamente.
El catálogo de la compañía se compone de más de 730 referencias activas, agrupadas en más de 40 líneas de productos. A la marca principal se suman Ámbar, dedicada también a la aromatización de ambientes y textiles, y Shiny, orientada al sector de la limpieza. La diversificación incluye repelentes (bajo la marca Red On) y productos exclusivos como fragancias textiles aún no lanzadas al mercado.
La estructura comercial se apoya en una red propia de distribución. Saphirus cuenta con 105 puntos de venta y 23 centros de distribución, complementados por locales a la calle identificados con la marca. El modelo de venta directa surgió casi por casualidad. Al observar que los distribuidores solicitaban catálogos para etiquetar productos y revenderlos, la empresa decidió formalizar la estrategia y hoy administra una red de 40.000 revendedores en todo el país.
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Las personas interesadas en sumarse como revendedores pueden solicitar diferentes kits en la web de Saphirus. El kit básico incluye 16 productos y un catálogo; el inicial, 37 productos; y el emprendedor, 36 productos y dos catálogos. A este sistema se añade la Academia Saphirus, que ofrece tutoriales, videos y materiales descargables para potenciar el desempeño comercial de los nuevos emprendedores.
El enfoque de Saphirus se distancia de las grandes cadenas de supermercados. Iuliano rechaza la inclusión en góndolas y sostiene que el control del sistema de distribución le permite evitar distorsiones de precios y mantener la identidad de la marca. “No queremos depender de terceros ni que el retail maneje nuestro negocio”, afirma el empresario, quien en paralelo busca expandirse con locales propios y acuerdos con clubes de fútbol.
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