La primera parte del año está llegando a su fin con un balance mixto para el Gobierno. Por un lado se multiplicó la oferta de dólares, el superávit comercial tocó niveles récord y el Banco Central compró más de USD 10.000 millones en los primeros seis meses. Además, luego de un pico en el arranque de 2026, la inflación empezó a desacelerar con el inicio del segundo trimestre y la disminución continúa.
Pero la alegría no es completa: los estudios de humor social muestran un fuerte malestar de la gente, que no termina de recibir el “derrame” de esa lluvia de dólares ni el impacto favorable de los sectores ganadores. Distintas encuestas muestran que el nivel de aprobación de Javier Milei no supera el 35%, contra una percepción negativa superior al 60 por ciento.
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La buena noticia para el Gobierno es que nadie capitaliza el descontento. Los dirigentes peronistas, al menos, se mantienen con un amplio voto negativo. No es casual el crecimiento de Miryam Bregman en las encuestas: se trata de una opción extrema (en este caso, de izquierda) que muchos buscan como opción diferente al abanico que va de libertarios a kirchneristas.
Índice clave
La última semana se conoció un dato que hace crecer las expectativas en el Gobierno. El índice de confianza del consumidor que elabora la Universidad Di Tella con Poliarquía creció más de 6 puntos porcentuales en el arranque de junio. Más relevante aún es que la mejora se dio en especial en el Gran Buenos Aires, donde la recuperación fue de 10 puntos. De todas maneras, en el interior el índice arroja una mejor medición que en los grandes centros urbanos.
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Se trata de la segunda mejora consecutiva de esta medición, que coincide con los dos meses de desaceleración inflacionaria luego del pico de 3,4% alcanzado en marzo. Ahora se espera que en junio se produzca una nueva baja pero con un condimento adicional, ya que es muy probable que se perfore el 2% mensual.
Desde mediados del año pasado la suba de precios impactó negativamente en los ingresos, que perdieron alrededor de un 10 por ciento
La disminución de la inflación es el principal argumento del equipo económico para esperar una recuperación del consumo, a partir de la mejora de los salarios en términos reales. Desde mediados del año pasado la suba de precios impactó negativamente en los ingresos, que perdieron alrededor de un 10 por ciento.
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La reducción de la tasa de interés, más planes de facilidades de los bancos, deberían empezar a revertir el aumento de la morosidad crediticia (Imagen Ilustrativa Infobae)Junto a una recuperación de los salarios también debería ayudar la reducción de la tasa de interés y la gradual reaparición del crédito. Si bien la mora se mantiene en niveles muy altos, tiene más que ver con un efecto residual de lo que fue el pico de tasas del año pasado, en medio de la crisis cambiaria previa a las elecciones.
¿Dólar más picante?
En junio se viene produciendo un cambio de tendencia en relación al tipo de cambio. Por primera vez en el año el dólar apunta a superar a la inflación. La cotización oficial arrancó en $1.430 y el viernes trepó hasta $1.480, un aumento del orden del 3%, contra una inflación que estaría por debajo del 2 por ciento. Esto detiene el proceso de apreciación cambiaria, que acumuló cerca de 10% en los primeros cinco meses del año.
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Todo indica que esta tendencia podría mantenerse en los meses que siguen. El dólar dejaría así de atrasarse, un peligro a evitar a medida que se acercan las elecciones.
El BCRA bajó la compra de dólares a menos de la mitad en lo que va de junio en relación al mes anterior para no poner más presión sobre la divisa
El panorama está lejos de ser preocupante para los meses que vienen. El Gobierno está cómodo dejando deslizar el tipo de cambio sin que se produzcan grandes saltos. Por lo pronto, el BCRA bajó la compra de dólares a menos de la mitad en lo que va de junio en relación al mes anterior para no poner más presión sobre la divisa.
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Si bien se espera que en el segundo semestre disminuya la oferta de divisas, Argentina está ante un cambio estructural. La famosa “restricción externa” parece haber quedado en la historia y la abundancia de dólares parece ser la nueva normalidad. Esperar que un dólar alto solucione los problemas de los sectores poco productivos ya parece cosa del pasado.
Las exportaciones y el superávit energético aseguran la continuidad de la oferta de dólaresFernando Marengo, economista jefe de Black Toro, proyectó que el salto de las exportaciones de energía será muy significativo en 2027. “Con un cálculo de barril de USD 64, Argentina exportaría este año unos USD 13.500 millones de petróleo. Para el año que viene, con ese mismo precio estaríamos ya por encima de los USD 20.000 millones”.
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El saldo favorable de la balanza energética superó por primera vez los USD 10.000 millones en mayo, lo que habla a las claras de la evolución de un sector que en pocos años generará tantos dólares como el campo.
La pregunta del millón es cuál será el comportamiento del tipo de cambio durante el proceso electoral del año próximo. ¿Será o no necesaria la ayuda una vez más del Tesoro americano? Es difícil responderlo hoy.
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