La tercera audiencia del jury contra los fiscales acusados de presunto mal desempeño y negligencia grave en la investigación del crimen de Nora Dalmasso en Córdoba estuvo centrada en los señalamientos de peritos y forenses sobre la forma en que se manejó la escena y las pruebas del caso.
El médico forense Martín Subirachs declaró que el equipo que intervino en la vivienda de la víctima carecía de insumos y materiales estériles, lo que afectó la manipulación de la evidencia. “Nunca tuvimos un maletín para ir a la escena del crimen, no teníamos insumos”, sostuvo ante el tribunal.
Subirachs, quien llegó a la casa de la calle 5 del country Villa Golf, en Río Cuarto, junto al fiscal Javier Di Santo y personal policial, detalló que debió desarmar el nudo del cinto homicida con sus manos ante la falta de tijeras estériles y colocarlo en una bolsa plástica común.
“Si yo utilizaba una tijera domiciliaria o un elemento de la casa Macarrón, y cortaba el lazo para preservar el nudo, iba a contaminar la escena. Al no tener elementos estériles, porque nunca nos proveyeron de eso, saqué el nudo cuidadosamente y lo coloqué en una bolsa de plástico”, explicó.
En sintonía —y de acuerdo al diario La Voz, que realiza una cobertura del minuto a minuto del jury— Nidia Modesti, doctora en genética, señaló que la causa estuvo marcada por dificultades en la cadena de custodia y problemas en el procesamiento de muestras biológicas.
Según declaró, las muestras que recibió estaban “diluidas” porque se habían dividido en varios hisopos, lo que complicó los análisis posteriores. Al analizar los hisopos y algodones enviados al laboratorio, solo se detectó ADN de la propia Nora Dalmasso, algo que atribuyó al estado de las pruebas.
Modesti también mencionó que parte del material recolectado, como un cabello hallado en la escena, fue enviado directamente al FBI y no pasó por el laboratorio provincial. “En ocho muestras de las doce de la bata del cinto se identificó ADN de Macarrón”, afirmó, aunque aclaró que también detectaron ADN masculino y femenino que no pudieron identificar, algo que atribuyó probablemente a contaminación o transferencias previas.
“Fue una causa muy compleja, había mucha presión y desconfianza, por algo se llevó al FBI. Estaba permanentemente cuestionada”, dijo la genetista.
Los fiscales en el banquillo de acusados: Javier Di Santo, Daniel Miralles y Luis PizarroA su turno, el forense Mario Germán De Vignolo relató que fue convocado por la Fiscalía General varios días después del hecho para colaborar con el caso. Presentó un informe en el que concluyó que la muerte se produjo por asfixia mecánica, con estrangulamiento por cuerda y manual, y que había signos de relación sexual consentida o sin violencia.
De Vignolo describió el episodio como un crimen “improvisado” debido a que el arma homicida permaneció en el lugar. “Lo normal hubiera sido llevarla y lavarse las manos, pero esto fue un homicidio desorganizado”, declaró.
Además, afirmó que no detectó signos médicos que indicaran abuso sexual, aunque reconoció la posibilidad de amenaza psicológica.
Nora Dalmasso fue hallada asesinada el 26 de noviembre de 2006 en su casa del barrio Villa Golf, en Río Cuarto, CórdobaUno de los primeros en declarar en la jornada fue Lucas Rosales, responsable de la unidad judicial de Río Cuarto al momento del crimen. Explicó que la investigación siguió directivas del fiscal Di Santo y que se tomaron testimonios a empleados y personal policial.
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