Con el final del duodécimo mes de 2023 se llegó al epílogo de otro año cargado de violencia, balas y muerte en el departamento Rosario, que sigue mostrando ser el lugar donde los sicarios y tiratiros marcan la agenda y manchas calle y veredas, dejando víctimas tiradas y familiares sumidos en el dolor, la bronca y la desesperanza y desesperación.
El primer crimen registrado en el mes de diciembre puso nuevamente en jaque a las autoridades por aquel entonces salientes del Ministerio de Seguridad y también a las del municipio rosarino (con su intendente reelecto), ya que la víctima fue César Roldán, un hombre de 40 años que trabajaba en la empresa de transporte de colectivos Movi (del estado municipal) y fue asesinado mientras estaba trabajando, a plena luz del día, en un colectivo con pasajeros, en la esquina de Eva Perón y Cullen, de barrio Belgrano.
Fue en la tarde del sábado 2, cuando el micro de la línea 116, conducido por César Roldán venía por avenida Eva Perón de este oeste y unos 30 metros antes de llegar a la esquina de calle Cullen, un joven de entre 22 y 23 años le efectúa un primer disparo al frente del colectivo. Según indicó en su momento el fiscal que tomó el caso por estar en turno, Ademar Bianchini (que se quitó la vida el último día de 2023), “en esas circunstancias, ya con alguna herida, Roldán primero cae y luego se levanta como para guarecerse, yendo hacia la parte de atrás del micro, esto se sabe tanto por lo que han declarado algunos testigos como por el movimiento que continúa haciendo el micro, que se denomina cabeceo, que es por el uso de la caja automática de un vehículo diésel, que continúa yéndose hacia delante cabeceando y avanza unos 20 o 30 metros más, durante los cuales el tirador efectúa otros 7 disparos”.
Caravana de colectivos para despedir al chofer. Crédito: Marcelo Manera
Tras aclarar que los disparos fueron “siempre desde afuera y desde el frente del colectivo”, Bianchini confirmó que antes de huir, entre el tirador como su cómplice, dejaron una nota debajo de la puerta del colectivo y huyeron.
También mencionó que los atacantes se desplazaban en moto, que los disparos partieron de un mismo arma, que la nota “no está dirigida ni al chofer, ni a los choferes, ni a la empresa Movi, ni a la UTA (Unión Tranviarios Automotor)” y que desconocía si el móvil del ataque pudo haber sido para generar conmoción pública, pero “claramente la generó”.
Es que tras el ataque y crimen del chofer, desde el gremio local decidieron retirar las unidades de servicio en forma preventiva (tanto de la estatal Movi como la privada Rosario Bus), y anunciaron un paro que se extendió hasta la medianoche del domingo 3.
Además, compañeros de la víctima se manifestaron en la puerta de los galpones que la empresa Movi posee en inmediaciones de avenida Provincias Unidas y Rueda, en la zona oeste de Rosario.
Crimen en una fiambrería
Otro de los crímenes que marcó la agenda de diciembre se produjo poco antes de las 19 del lunes 18 en un comercio ubicado en la esquina de Independencia y Libertad, en la zona conocida como Pueblo Nuevo, al sudeste de Villa Gobernador Gálvez.
Se presume que entre dos y tres personas llegaron en un auto de color gris, que estacionaron casi en la puerta. Al menos dos de ellas se bajaron del rodado e ingresaron en la fiambrería, en la cual había varios clientes.
Primero pidieron a las personas que estaban esperando ser atendidas que se quedaran quietas, pero que les dieran todo lo que tenían, en un claro contrasentido. En ese momento apareció el dueño del comercio, identificado como Edgardo Ariel Turnaturi, de 45 años, que estaba en la parte posterior, buscando mercadería.
Al parecer, el fiambrero intentó disuadir a los delincuentes, algunos testigos mencionan que con un objeto en una mano y otros que solamente quiso convencerlos en base al diálogo, pero al menos uno de los asaltantes le efectuó varios disparos desde muy corta distancia.
El dueño de la fiambrería recibió al menos 3 impactos entre el abdomen y el pecho y quedó tendido en el piso del local, mientras que los atacantes se dieron a la fuga.
El herido fue trasladado en un auto hasta el hospital Gamen, de Villa Gobernador Gálvez, donde fue atendido en el sector de guardia y luego, debido a la gravedad de sus lesiones, fue trasladado hasta el hospital Provincial de Rosario, donde falleció poco después de las 21.
Fuentes judiciales remarcaron que la línea investigativa más concreta es el homicidio en ocasión de robo, y que también se investiga si el hecho tiene relación a un intento de robo ocurrido en agosto. En esa oportunidad, entre 3 y 4 personas, algunas de ellas armadas, entraron al local, presumiblemente con intenciones de robo, y el comerciante se trenzó en lucha con uno de los asaltantes, a quien le logró arrebatar el arma que llevaba.
Balaceras y amenazas
Pero los sicarios no solamente atacan y matan, también se ocupan de atacar y amenazar.
En menos de 5 horas, tiratiros que se desplazaban en moto atacaron a balazos una sucursal bancaria ubicada en la zona sudoeste y el hospital de emergencias de Rosario. En ambos atentados dejaron mensajes escritos en cartón, con amenazas al gobernador Maximiliano Pullaro, que asumió el cargo solo 3 días antes, por la decisión de restituir los pabellones de alto perfil en las unidades penitenciarias, empezando por Piñero.
El primero de los ataques se produjo alrededor de las 19 del martes 12, en una sucursal del grupo Macro, ubicada en la esquina de avenida Ovidio Lagos y Saavedra, de barrio Cura, en la zona sudoeste.
Según las primeras informaciones brindadas en base a distintos testimonios recogidos en el lugar, dos personas en una moto, con sus rostros cubiertos, llegaron hasta el banco, y pararon casi en la puerta, por Ovidio Lagos.
Al parecer, uno de los motociclistas le hizo señas a varias de las personas que estaban haciendo cola para ingresar al sector del cajero automático para que se corran y tras esto, sacó un arma de fuego de entre sus ropas y comenzó a disparar.
Al menos 4 proyectiles impactaron en los vidrios de la sucursal del banco. No hubo heridos, solamente daños materiales. Antes de huir, los delincuentes dejaron una nota escrita en un pedazo de cartón.
El texto (dado a conocer por el Ministerio de Seguridad de la Nación) decía: «Pullaro no te metas con el pabellón de Piñeiro, así como matamos a un policía te vamos a matar a tu familia».
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