UNO SANTA FE
En los primeros 51 días del gobierno provincial que encabeza Omar Perotti, la Secretaría de Asuntos Penitenciarios admitió la dificultad en una cuestión de extrema complejidad por la superpoblación carcelaria, estimada en más de un 10 por ciento con la capacidad operativa para su normal funcionamiento. En ese marco se realizaron requisas permanentes en las cárceles dependientes del Servicio Penitenciario provincial, y secuestraron un total de 513 teléfonos celulares, además de 187 chuzas, 50 litros de cachuña –bebida hecha en base a frutas fermentadas de manera artesanal– y que emulan a bebidas alcohólicas.
Tarea permanente
Las requisas tienen por objeto el hallazgo de elementos prohibidos dentro de los penales: elementos contundentes como cualquier tipo de estupefacientes y telefonía celular sobre la que se montan las sospechas de la Justicia de que son los instrumentos con los que los narcos presos pueden seguir conduciendo operaciones criminales extramuros. Hay casos emblemáticos en la causa Los Monos que lo probarían. Ese trabajo en el interior de las prisiones tiene como complementario el que se realiza con la visita de sus familiares y amigos, y en ese marco detectaron y secuestraron 46 teléfonos celulares y gran cantidad de blísters con medicamentos no autorizados.