Una mujer de 31 años murió tras ser atacada por un caimán de más de 3,6 metros mientras realizaba una caminata junto a su novio y una amiga en un bosque del estado de Florida, Estados Unidos. Pese al desesperado intento de su pareja por rescatarla, la víctima sufrió heridas gravísimas y falleció camino al hospital.
La víctima fue identificada como Brittany Clark, oriunda de Orlando. El hecho ocurrió el domingo pasado en el río Econlockhatchee, dentro del Little Big Econ State Forest.
Según informaron las autoridades, la mujer ingresó al río para refrescarse y el agua le llegaba aproximadamente hasta los hombros cuando fue sorprendida por el enorme reptil.
El animal la mordió y comenzó a arrastrarla hacia el interior del río. Su novio, Chance Allison, se lanzó inmediatamente para intentar liberarla.
De acuerdo con el informe policial, el joven forcejeó con el caimán e incluso fue arrastrado bajo el agua mientras trataba de separar a la víctima de las fauces del animal.
Durante el ataque, el reptil realizó el denominado «giro de la muerte» (death roll), una técnica característica de caimanes y cocodrilos que consiste en girar violentamente sobre su eje para desgarrar a sus presas y arrastrarlas bajo el agua.
Un rescate desesperado
Tras varios segundos de lucha, Allison consiguió que el caimán soltara a Brittany y logró llevarla hasta la orilla.
Allí comenzó a practicarle maniobras de reanimación cardiopulmonar mientras llamaba desesperadamente al servicio de emergencias.
Según trascendió del audio del llamado al 911, el joven informó que uno de los brazos de la mujer había sido completamente arrancado y que el otro apenas permanecía unido por los tejidos.
En una grabación de la llamada al 911 obtenida por NBC News, se pueden escuchar gritos y llantos de fondo mientras lo que parece ser una mujer en la línea telefónica le dice al operador de emergencias: «Está bien, tiene los dos brazos, los dos brazos, los dos brazos amputados, básicamente».
La operadora le dice que la ayuda está en camino y pregunta: «¿Todavía tiene los brazos unidos a ella?».
“Uno de ellos está, como, colgando de un hilo, y el otro se ha caído”, responde la mujer al teléfono.
Cuando el operador vuelve a preguntar dónde está el otro brazo, la mujer al teléfono responde: «Se ha ido».
A continuación, se oyen más gritos mientras los dos amigos, cargando al herido de muerte Clark, intentan llamar la atención de los equipos de rescate que llegan.
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